viernes, 16 de febrero de 2018

La ausencia hecha canción: Shine On You Crazy Diamond

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Ficha
Shine on You Crazy Diamond. Pink Floyd
Nombre: Shine on you crazy diamond (Sigue brillando diamante loco)
Intérprete: Pink Floyd
Publicación: 1975
Autor: Roger Waters, Richard Wright y David Gilmour
Género: Rock Progresivo

Bonus track:
Shine On You Crazy Diamond live at Wembley 1974
Shine On You Crazy Diamond por Christy Moore
David Gilmour Shine On You Crazy Diamond Pompeii 2016
Referencias:
Rock Telegram: El Alma Visual de Wish You Were Here
Rock Telegram: Syd Barrett
Rock Telegram: Roger Waters
Rock Telegram: David Gilmour
Rock Telegram: Richard Wright
Rock Telegram: Nick Mason

No sabría decir con exactitud la fecha en que escuché por primera vez Shine On You Crazy Diamond, probablemente fue en algún momento a finales de los 70 o primeros 80. Yo tendría alrededor de 10 años. Y tampoco fue un amor a primera escucha. Recuerdo bien, eso sí, que mi tío Manuel se ponía ese disco para estudiar en la vieja casa de mi abuela y que allí, ese y otros muchos discos que él escuchaba, fueron penetrando en mi ADN, casi sin que yo me diera cuenta, para un buen día, más adelante, florecer en mi mente como prodigios sonoros. Por alguna razón, fue Wish You Were Here el favorito de todos, y hoy sigue siéndolo, a pesar de acumular miles de escuchas a mis espaldas.
Cuando los chicos de Musicae Memorandum me pidieron una colaboración en forma de análisis (o como se quiera llamar) de una canción para celebrar su quinto aniversario en la blogosfera, no lo dudé, aunque supuse que después de más de 600 entradas este tema en concreto estaría 'pillado'. Tuve suerte y mi canción favorita estaba ahí esperándome, otra vez, para que le dedicara algunas reflexiones.


Pink Floyd. Wish you were here
Pink Floyd en los años de Wish You Were Here

Shine On You Crazy Diamond nació de cuatro notas que a David Gilmour le sonaron bien y del recuerdo del amigo perdido, del añorado Syd Barrett. Y cuando digo amigo, es amigo de verdad: la amistad que unió a los componentes de Pink Floyd (hasta que un Muro se interpuso) queda fuera de toda duda, sobre todo en aquellos años.
Contextualizando, la banda se encontraba en 1975 en un momento de gloria y de mucha tensión interna. Dos años antes habían parido el que sería, con los años, uno de los discos que más récords ha batido en toda la historia de la música Rock, The Dark Side of the Moon, y que, en aquellos momentos, estaba funcionando de lujo: las ventas iban disparadas y había conferido a Pink Floyd el status de 'bandasaurio' (si se me permite el palabro) del Rock. Y además les estaba reportando muchas libras, a paletadas literalmente.

Roger Waters en Abbey Road
Roger Waters, acompañado por su hijo, durante las sesiones de grabación de Wish You Were Here en Abbey Road

Por otra parte, sus conciertos habían pasado de celebrarse en salas pequeñas para un puñado de iniciados, a congregar a miles de personas en recintos cada vez más grandes. En definitiva, se estaban convirtiendo en una leyenda viva, en un monstruo de dimensiones tales que, como se comprobó con los años, no iba a ser fácil de manejar.
Y todo ello conllevaba una presión añadida que no existía en la época previa a The Dark Side of the Moon. Una presión que se trasladó a los estudios de grabación (los Abbey Road) donde se grabó Wish You Were Here, el disco que acoge esta maravillosa canción de 26 minutos dividida en 9 partes.
En principio, el tema de fondo de la canción es la pérdida de Syd, el amigo y fundador, el genio loco, el músico, el pintor..., aquel al que un buen día decidieron dejar en casa porque les estaba arruinando su futuro como banda con sus extravagancias y salidas de tono producidas por el LSD y su incipiente enfermedad mental; pero hay más, y es que Waters ya se había convertido en el gran letrista que necesitaba la banda, y creo poesía en palabras para redondear el poema musical que es Shine On.

¿Recuerdas cuando eras joven? Brillabas como el sol. Ahora hay una mirada en tus ojos como agujeros negros en el firmamento.
 Descubriste el secreto demasiado pronto, lloraste por la luna.
Quedaste atrapado en el fuego cruzado entre la niñez y el estrellato, arrastrado por la brisa de acero. 

Es evidente que se sentían culpables de haber privado de su sueño a su buen amigo: al fin y al cabo el que creó Pink Floyd fue Syd y, ahora que se habían convertido en algo grande, él no estaba para disfrutarlo. También es cierto que, si hubiera permanecido en el grupo, casi con toda seguridad no habrían llegado tan alto, pero eso es elucubrar y no es el momento ni el lugar...
Por eso, después del Gran Éxito, lo menos era dedicarle una canción, y qué canción: una verdadera maravilla en la que el sonido Pink Floyd se sublima y marca una cumbre a la que, para mi gusto, nunca volverían a subir. Es un tema largo y complejo, con desarrollos instrumentales sinuosos y partes vocales de una tremenda sensibilidad evocadora. Como decía más arriba, nació de esas cuatro notas que David marca con su guitarra tras la etérea introducción de los teclados de Richard Wright y que ellos dos se encargan de hacer progresar con una maestría soberbia, sobre la calmada pero potente base rítmica que Roger y Nick cimentan con bajo y batería, hasta llegar a un final... Bueno, dejemos el final para más adelante.

Syd Barret
Un joven y radiante Syd Barrett
La canción es también un canto a la ausencia en general, que ellos personifican en Syd; todo en ella despierta la añoranza y la tristeza del abandono: su cadencia melancólica, sus notas largas y delicadas, la 'congoja' de los solos de David, los cantos que parecen clamar por la amistad perdida...
La magia de la canción se redondea por muchas partes, pero una de ellas, se ha convertido en leyenda para los seguidores de Pink Floyd. Y es, ni más ni menos, la aparición de Syd en los estudios Abbey Road mientras se mezclaba, precisamente, su 'epitafio musical': Shine On You Crazy Diamond.

Syd Barret en Abbey Road
Syd, entrado en kilos y rapado, durante su visita a los estudios Abbey Road. 
Durante muchos años, nos ha gustado creer que Syd apareció allí misteriosamente, como acudiendo a una llamada invisible, pero me temo que la verdad es algo más prosaica: en aquellos días David se casaba con su primera esposa, Ginger, y le dijo a Syd que pasara por los estudios a tomar algo. Es cierto, que todos se sorprendieron por su abandonado aspecto y no lo reconocieron al principio, pero la verdad es que no apareció por arte de magia, simplemente había sido invitado por su gran amigo David Gilmour.

Boda David Gilmour
David y Ginger el día que celebraban su boda.
Volviendo a la canción en sí, la presión de la que hablaba al principio y el alto nivel de exigencia que Pink Floyd se habían autoimpuesto, dio sus resultados y la banda facturó su álbum más perfecto en todos los sentidos, con la mejor canción de la historia del Rock como protagonista; algo que, evidentemente, es tan sólo mi opinión, pero que resulta ser una opinión ampliamente compartida.
Para terminar, como he echado abajo la magia de la presencia de Syd en los estudios, me gustaría destacar un par de curiosidades de esta canción que, sin ser mágicas en modo alguno, si que revelan el amor por los detalles de estos cuatro ingleses.
Primero ese final que estaba dejando para este momento y que coincide con las últimas notas que Wright ejecuta en Shine On You Crazy Diamond: son las mismas que la de la melodía principal de See Emily Play, el primer éxito de Pink Floyd, de Syd Barrett y su canción favorita, todo un detalle que suele pasar desapercibido y que no deja ninguna duda (que no la hay) de quién es el Diamante Loco.
Y segundo, y esto quizá sea sólo una casualidad o una ida de olla por mi parte, permitidme que me despida destacando en mayúsculas unas letras del título de la canción: Shine on You crazy Diamond...


11 comentarios :

  1. No soy muy de Pink Floyd, pero este tema me gusta. Y me ha gustado mucho tu exposición.
    Saludos sintéticos.

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    1. Me alegra que te haya gustado mi reseña, la verdad es que escribir o hablar acerca de Pink Floyd para mi es un placer, así que disfruto con ello. Salute You!!

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  2. Ya desde que nos conocimos en el blog de Raúl, sentí que conecté muy bien contigo, algo que se ha confirmado a lo largo de este año debido, a entre otras cosas, a lo que escribes en tu RockTelegram (me encanta la sección Los habitantes de las canciones, a los frecuentes, amables y sabios comentarios que realizas en este nuestro y a que se nota que eres un muy buen tipo.

    Así pues gracias por todo, especialmente por la ilusión y predisposición a escribir en nuestro 5º aniversario y por la gran reseña de esta enorme canción, casi tan grande como tu.

    Gran abrazo Alex!

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    1. Para mí ha sido un privilegio vuestra invitación Jake, y un gran placer colaborar en este fantástico proyecto cibermusical.
      Yo también siento que hemos conectado muy bien a través de estos 'encuentros' en los blogs propios y ajenos, aunque tenga que disentir en eso de la sabiduría de mis comentarios, serán más o menos inspirados y casi siempre emocionados, pero de sabios poco jejeje, aún así te agradezco mucho el halago... Y también lo de buen tipo!!
      Un fuerte abrazo!!!

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  3. Maravillosa reseña de este mítico temazo que sin lugar a dudas te traslada a otra dimensión.
    No me parece nada descabellado lo de las iniciales de la canción, yo no creo en las causalidades.
    Me ha encantado, un saludo!

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    1. Gracias, mil gracias por tus palabras Tina, si he logrado transmitir mi pasión por esta canción y esta banda, me doy por satisfecho.
      Y es cierto, tratándose de Pink Floyd, esos detalles no suelen ser fruto de la casualidad, no dejaban casi nada al azar... Salute You!!!

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  4. Bien sabes, Alex, que compartimos pasión por este grupo y, en particular, por esta canción, una de las cinco canciones de nuestra vida, como ya tuvimos ocasión de comentar. Excelente entrada, ¡qué bien contado!, ciñéndote sobre todo a los aspectos humanos y a las circunstancias que envolvieron lo que, en mi opinión, también considero la cumbre de Pink Floyd. Tal vez parieron algo tan bello porque era precisamente el homenaje a un amigo y al compañero que no pudieron tener, al fin y al cabo no puede concebirse al artista sin motivación ni al arte sin emoción. Un fuerte abrazo.

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    1. ¡¡Muchas gracias por tus palabras Raúl!! Una vez que la canción trasciende lo puramente musical y se convierte para uno en un ente que casi tiene vida propia, es cuando se pueden apreciar los diversos contextos y relaciones que la implican y la desarrollan en cada uno de nosotros de diferentes maneras, pero con la constante presencia de esas notas que la conforman.
      SOYCD no se puede entender del todo sin comprender lo que fue Syd para la banda y lo que supuso su pérdida para los componentes y amigos que fueron Pink Floyd. Como decía más arriba, no me canso de hablar de ella y de descubrirle nuevos matices.
      ¡¡Abrazos!!

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  5. Me sumo al club de fans de Pink Floyd. Por cierto, que por aquello del experimento de la música psicodélica y mi limitado inglés, siempre he creído que significaba Fluido Rosa, hasta que no hace muchos años el gran maestro Google me explicó que son los nombres de dos bluesman: Pink Anderson y Floyd Council, cosas de Syd.
    Gran trabajo Alex, curioso y entretenido escuchando una obra maestra que perdurará durante siglos, no creo que diga una burrada, han sido únicos en lo suyo.
    ¿Quién que se precie de gustar por el rock progresivo, no se ha enganchado alguna vez a su música?, era maravillosamente irremediable.
    Entrañable y sorprendente que tu canción te estuviera esperando para nuestro aniversario, de agradecer lo de tu tío.
    Sería para hablar largo y tendido (y con un tocadiscos) de los "Fluidos Rosas", mis preferencias se dividen entre Wish You Were Here y Another Brick in the Wall, entre tanto dinero, animales (ya sean cerdos o perros), tiempo, centrales eléctricas, la Luna...en ese fantástico universo floydiano que tanto nos flipaba.
    Ha sido un placer recordarlo. Sí me has hecho elucubrar, sí ;)
    Abrazo Alex

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  6. De hecho, Nosotromo, lo que son las cosas, esos dos bluesmen son ahora (más o menos) conocidos por la relación que Syd creó entre ellos y su banda. Pero no te preocupes, yo creo que todos, británicos incluidos, creímos durante mucho tiempo que Pink Floyd significaba 'fluido rosa'; aunque claro la palabra correcta hubiera sido 'fluid'. El caso es que, en plena explosión piscodélica, lo de 'fluido rosa' iba que ni pintado...
    Y me alegro de haberte hecho elucubrar, si te he descubierto alguna puerta oculta en la canción con esta entrada, me doy por satisfecho. Tú lo has dicho, Pink Floyd han creado con el tiempo y su buen hacer un universo propio en el que, si caes, estás irremediable y gozosamente perdido.
    Ha sido un placer poder contarlo en vuestro blog y que me estuviera esperando mi canción favorita, ¡¡cosa del destino!!
    ¡¡Un abrazo!!

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  7. Bueno siempre digo que mas vale tarde que nunca. Con mas motivo si se trata de Pink Floyd y sobre todo con alguien que tiene en su haber 20 gigas del grupo.
    Que poder tiene la musica escuchada a los 10. Seguira...

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