lunes, 29 de febrero de 2016

Cuando ir a la barbería no es divertido: Pretty Women en Sweeny Todd

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Recreando la escena cumbre del musical Sweeney Todd: ¡El barbero diabólico de la calle Fleet!. Una colaboración de Soraya Bartolomé.
Ficha
Sweeney Todd. Stephen Sondheim
Nombre: Pretty Women (Mujeres bonitas)
Intérprete: George Hearn (Sweeney Todd) y Edmund Lyndeck (Juez Turpin)
Publicación: 1979
Autor: Stephen Sondheim y Hugh Wheeler
Género: Musical

Bonus track:
Pretty women (Tim Burton, 2007)
Referencias:
The Stephen Sondheim reference guide
Sondheim

Sweeney Todd es un musical estrenado en Broadway en 1979 con letra y música de Stephen Sondheim y libreto de Hugh Wheeler basado en la inquietante historia de un barbero asesino de origen incierto, que atemorizó el imaginario colectivo del Londres Victoriano del XIX del que nadie ha podido probar su existencia y que dio lugar a multitud de rocanbolescas historias que fueron posteriormente llevadas al teatro, la música y cine en nuestra historia más reciente.

Ahora, presentado el personaje principal vamos a ampliar el zoom para ir componiendo este extraño puzzle de música, sangre y desenfreno. Este musical está basado en la siniestra reinterpretación que el dramaturgo Crhistopher bond llevó al teatro en 1970 sobre las historias que circularon en torno a este personaje, así que solo fue cuestión de tiempo que Stephen Sondheim (y su capacidad para contar historias que cuentan algo más) se interesase por la obra, y acabara poniendo música y letra a Sweeney Todd: ¡El barbero diabólico de la calle Fleet! (Inserte aquí risa diabólica para ilustrar este signo de exclamación)


Para continuar, seguimos ampliando la imagen: Londres: Siglo XIX en plena revolución industrial. Después de media vida desterrado injustamente, Sweeney Todd vuelve a Londres sediento de venganza. El malvado juez Turpin, tutela a la hija del barbero en ausencia de éste después de haberle provocado intencionadamente los graves infortunios que destrozaron la vida y la familia de nuestro protagonista. Con la ayuda de la Srta. Lovett, Sweeny podrá llevar a cabo su venganza de una manera muy especial: ¿Qué pasa que si la peor pastelera de Londres y un barbero muy mosqueado unen sus fuerzas? Lo inevitable, pastelitos de carne con ingrediente secreto a base de la clientela de Sweeney. Que otra cosa no, pero limpitos y afeitaditos sí que los dejaba, preparados para una perfecta cocción. ¡En horno de leña!

Por último,  la imagen que nos muestra el plano completo; La barbería de Sweeney, el juez Turpin irrumpe en ella, ¡quiere un afeitado! Pero, ah amigos, ¡está enamorado! ¿quién es la afortunada? No es ni más ni menos que la hija de nuestro barbero favorito.

El juez para verse rejuvenecido y conquistar a la joven, acude al local. En él, le espera Sweeney y sus navajas de afeitar. Para ilustrar este momento los protagonistas interpretan “Pretty women” . Cuando Turpin hace su aparición, le dice a Sweeney que quiere estar más seductor para una mujer. Y es en ese preciso instante  cuando la música hace el resto, provocando una delicada ira contenida en aumento que se desarrolla mientras afeita al juez. Entre ambos, se crea una atmósfera tortuosa  a punto de estallar a la que acompaña una bella canción cuya letra hace visualizar la clásica estampa victoriana de delicadas y bellas mujeres en su vida diaria.

El afeitado se realiza tomándose su tiempo, macerándose  poco a poco, anticipándose a lo que vendrá después. Por lo que la música se vuelve en espiral, gira en si misma y parece que va explotar, pero después….. nada. La escena se interrumpe cuando entra otro personaje  en escena, y en ella el grito desgarrador de Sweeney al ver frustrada su venganza. En el espectador queda la sensación de la venganza no satisfecha en la que suenan los ecos de una poderosa melodía que refleja los sentimientos de los dos personajes, cada uno, desde dos puntos de vistas antagónicos.


Con este plano completo, surgen algunos interrogantes: ¿Conseguirá Sweeney Todd llevar a cabo su venganza?¿Cobraba el barbero antes de realizar el afeitado?¿Cómo es posible que el juez Turpin no saliera corriendo ante tanta hostilidad encubierta?¿Cómo pudo Sondheim, componer una obra tan exquisita desde el minuto uno?

Sea como fuere, os recomiendo revisitar el musical completo. Pretty Women solo es una muestra de la absoluta genialidad de Sondheim, que lo reafirma como el rey del musical. ¡Bienvenidos al mundo de Sweeney Todd! Y recordad: si vais a la barbería, procurad que no sea en la calle Fleet de Londres. Avisados quedáis.


1 comentario

  1. No sé que comentar por lo que no voy a comentar nada. He visto en tu blog que tu escuchas la música de otra manera. La ves y la sientes.
    Solo felicitarte por tu "osadía" y originalidad en sorprenderme con esta reseña, como mucho algo la conocía por Tim Burton.
    Saludos cordiales Soraya. Que no decaiga tu pasión.

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