viernes, 26 de febrero de 2016

El 'Dolor' de Trent Reznor y Johnny Cash

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Hurt cierra un álbum de sonidos envolventes y redundantes, una atmósfera inquietante e hipnótica que seduce y tiene como colofón un sentido tema donde Reznor rescata sus sentimientos más ocultos y dolorosos. Una colaboración de Álvaro Lamela.
Ficha
Hurt. Nine Inch NailsNombre: Hurt (Dolor)
Intérprete: Nine Inch Nails
Publicación: 1995
Autor: Trent Reznor
Género: Metal Industrial / Balada / Rock Alternativo

Bonus track:
NIN, en directo (2013)
Johnny Cash - Hurt
Referencias:
Memorias de una cinta VHS
En la eternidad

Trent Reznor es uno de los personajes más singulares dentro del mundo del rock. Es un genio de carácter reservado al que el éxito parece extrañamente sortearle para luego aclamarle indirectamente.

La activa mente de Reznor había dejado en 1989 una ópera prima llamada Pretty Hate Machine donde demostraba su rotunda creatividad a través de unas guitarras afiladas, unas contundentes baterías y unos nuevos sonidos retocados con ordenador que recibían el aplauso unánime de la crítica especializada.

Había nacido Nine Inch Nails, la banda de Reznor, su alter-ego, la formación donde este músico-total ejerce de letrista, compositor, productor y multiinstrumentalista, lo que no impide que siempre se rodee de excepcionales músicos para sus proyectos.

El segundo trabajo de Nine Inch Nails, The Downward Spiral (1994), fue igual de impactante que el primero. Otra obra de culto que sirve de referencia dentro del metal industrial y que estuvo refrendado con unas notables ventas -4 millones de copias-.

Reznor había profundizado en su oscuro interior para sacar a la luz algunas de sus piezas más representativas de su carrera, entre ellas Hurt.

Hurt es el tema elegido para cerrar un álbum de sonidos envolventes y redundantes, una atmósfera inquietante e hipnótica que seduce y tiene como colofón un sentido tema donde Reznor rescata sus sentimientos más ocultos y dolorosos.

La suma de un cúmulo de sensaciones personales vividas, entre ellas la muerte de un amigo cercano que le hizo caer en una espiral de drogas y excesos, un camino hacia la autodestrucción que encuentra su desahogo en Hurt.

Hoy me hiero para ver si todavía siento, me concentro en el dolor la única cosa que es real.
La aguja perfora un orificio, el viejo pinchazo familiar trata de matarlo todo pero yo recuerdo todas las cosas.
 ¿En qué me he convertido?
Mi más dulce amigo, toda persona que conozco se aleja al final.
Pudiste tenerlo todo: mi imperio de suciedad, te fallaré y te haré daño.
 Llevo esta corona de espinas en mi trono de embustero lleno de pensamientos rotos que no puedo reparar.
Bajo la mancha del tiempo los sentimientos desaparecen, eres alguien más y yo aún estoy aquí.
 ¿En qué me he convertido?
Mi más dulce amigo, toda persona que conozco se aleja al final.
Pudiste tenerlo todo: mi imperio de suciedad, te fallaré y te haré daño.
 Si pudiera empezar de nuevo a un millón de millas de aquí me evitaría encontraría un camino

La fábrica de ideas de Reznor no paraba. Su labor como productor y mecenas empezaba a dar sus frutos. Apenas un año después, uno de los discos producidos por su sello discográfico alcanzaba una repercusión que nunca hubiera imaginado. El Antichrist Superstar de Marilyn Manson superaba cualquier expectativa marcada y reescribía la eterna historia del pupilo que logra superar al maestro y le roba toda la atención. Un mal endémico dentro de la biografía de Reznor.

Los años fueron pasando y Reznor continuó centrado en la música. En 2002, Trent Reznor recibía la inesperada proposición de incluir su personal Hurt dentro de un álbum de versiones de Johnny Cash, el icono del Country. Reznor se sintió halagado y a la vez escéptico.

Cash convirtió el Hurt de Reznor en un epitafio musical personal, a través de su tono pausado y personal de voz al que le acompañaba un extraordinario videoclip donde su esposa June Carter reinterpretaba todos los papeles que hizo en vida -musa, amiga, compañera y amante-.

El público acogió la canción como si fuera propia de Cash, elevando a los altares a un tema que recibió todo tipo de elogios y reinterpretaciones -David Bowie, Eddie Vedder, Anathema o Tori Amos-, siendo utilizado como banda sonora de varias películas -en dos ocasiones suena en Resacón 3- o como melodía de anuncio -la multinacional Nike, entre ellos-, alabanzas que pasaron a ser premios, como el de mejor vídeo del año y, recientemente, según la revista NME, el de mejor vídeo de la historia. Un reconocimiento póstumo para Cash y una alabanza al trabajo Trent Reznor, aunque de forma indirecta, como siempre.


Versión actual, más intimista, a piano.

2 comentarios

  1. Trent Reznor es un genio de nuestro tiempo, vicioso cuando tuvo que serlo, un tanto paranoico y visceral. Como debe ser.
    Soy mucho de los Rammstein (sé que tú también), me gusta ese rock industrial tan fuerte y agresivo. No hay nada mejor que ponérselo en ciertos momentos para ver las cosas de otra manera.
    Me ha sorprendido mucho tu elección de esta versión de Hurt, ¿quizás por dejarlo claro con lo de Cash?
    Saludos cordiales Alvaro.

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  2. He leído por ahí que tan increible le pareció la versión de Cash a Reznor, que incluso afirmó que no volvería a escuchar la suya propia nunca más.
    Quizá esto sea un poco demasiado, de lo que no hay duda es que las versiones de Cash bien merecen la pena, aunque yo personalmente les esté cogiendo un poco de tirria a causa de la reincidente obsesión de un buen amigo (o quizás enemigo...?) a todas horas y en todas situaciones.

    Muchísimas gracias Álvaro de nuevo por tu gran aportación a este blog, al tuyo le deseamos lo mejor en los concursos y fuera de ellos, ya lo sabes.

    Un gran abrazo.

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